El Parrizal

El Parrizal de Beceite es un escenario de ensueño que invita al disfrute y, al mismo tiempo, a reflexionar sobre el respeto que le debemos a la naturaleza. Sobre el terreno se traduce en una ruta larga, pero accesible para personas de todas las edades. Rocas, flora, fauna y agua esculpen un paisaje que los sentidos traducen en una excursión inolvidable.

Se inicia en la oficina de turismo de Beceite y desde ahí se siguen las indicaciones hasta llegar al paraje. Quienes quieran utilizar el aparcamiento tendrán que comprar el ticket previamente en la web del pueblo (ni esos tickets para aparcar ni los de acceso se venden en la oficina de turismo: es un dato muy importante para no llegar allí y llevarse una desilusión). Una vez se llega al acceso, se recorre un camino de unos 800 metros en el que se puede disfrutar de la botánica y se atraviesa el río por una pasarela de madera. En ese trayecto se pueden ver las pinturas rupestres de la Fenellassa o Fenellosa. A partir de este punto, empieza lo que es la ruta en sí misma. Pasando por una pasarela de madera, se empieza a remontar el río durante una hora aproximadamente caminando por senderos y pasarelas de madera. El final es un cañón de 60 metros de alto, 1,5 metros de ancho y 200 metros de largo conocido como Els Estrets del Parrissal. Excepto en verano, cuando la garganta está seca, no se puede atravesar el cañón y el recorrido termina a la entrada. Es el momento de dar la vuelta y encaminarse al punto de origen.

El paisaje es una delicia para los sentidos, sobre todo si los visitantes caminan en silencio. Los túneles reflejan el pasado minero de esta comarca. Las pasarelas saltan el río Matarraña en varios puntos a lo largo de la ruta. Estas pasarelas sustituyeron a los troncos enganchados a las paredes y las pozas de agua ahora ya no se cruzan a nado. De hecho, el baño está prohibido.